lunes, 24 de agosto de 2009

LA VERDAD EN LA IGLESIA

Maciel y la verdad en la Iglesia
Por Sergio Pérez de Arce sscc

Los que vimos el programa Informe Especial, el 19 y 22 de agosto, dedicado a las denuncias de pederastia contra Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, quedamos choqueados. No porque no supiéramos nada (desde hace años que se escuchaban denuncias), sino por la crudeza de los hechos y la seriedad de los testigos.
Es evidente que estos hechos, denunciados ya en la década de los ‘50, se realizaron y se mantuvieron en el tiempo, contando con la complicidad de otras personas. Son hechos muy grotescos, que afectaron no a una, sino a muchas víctimas en varios países. Con o sin intención dolosa, hubo miembros de la Iglesia que contribuyeron al ocultamiento y a la relativización de los hechos, tanto al interior de los Legionarios como en los más altos niveles de la jerarquía vaticana. Más aún, la misma Congregación de los Legionarios, con su gran culto a la personalidad del Fundador y otras prácticas formativas de dudoso espíritu evangélico, contribuyó a crear un ambiente donde estos hechos fueron posibles.
Es duro constatar que tuvieron que pasar 50 años desde las primeras denuncias, para que los hechos delatados fueran aceptados como reales por la Iglesia y se aplicara alguna sanción. ¡Demasiados años! Y más duro aún es recordar que el ahora fallecido Fundador, y toda la Congregación de los Legionarios, ha contado hasta hace poco con el aprecio incondicional de importantes miembros de la Jerarquía y del mismo Papa Juan Pablo II. Difícil negar que este apoyo haya significado una cierta complicidad con los hechos.
Hay que valorar la nueva actitud que se tiene desde hace algunos años con temas tan sensibles como los abusos sexuales. Pero la Iglesia tiene que crecer todavía mucho más en el amor a la verdad y en un modo de vivir absolutamente transparente, en todos los temas: comportamiento de sus miembros, finanzas, nombramiento de obispos, estilos de formación, etc. A algunos en la Iglesia les gusta hablar mucho de la verdad (¡la verdad que propone el evangelio, por cierto!), pero la verdad es también una cuestión ética que tiene que permear todas nuestras prácticas. La verdad de Cristo, tal como él la enseño y la practicó, debe permear la vida de su comunidad: de sus miembros y de sus estructuras.
No hay razón o causa que pueda justificar un ocultamiento de hechos inmorales o ajenos al espíritu cristiano: ni el prestigio institucional, ni el sostenimiento de la Iglesia, ni el éxito (aparente) de las iniciativas evangelizadoras, ni la necesidad de tener sacerdotes, etc. Nada, absolutamente nada, puede ser más importante que el apego irrestricto a los valores del Reino. Sólo la verdad nos hace libres. “No hay nada oculto que no vaya a manifestarse, nada secreto que no vaya a saberse” (Mt 10, 26).
Esperemos que este triste episodio contribuya a la auténtica conversión de todos nosotros y de toda la Iglesia. Y que quienes pertenecen o se sienten vinculados a los Legionarios de Cristo, que son nuestros hermanos en la fe, lejos de relativizar todo lo sucedido, emprendan decididamente un camino de mayor centramiento en Jesús y su Reinado. El desafío es siempre, para toda la Iglesia, recomenzar desde Cristo.

6 comentarios:

  1. Estas son las practicas que cada día alejan mas a hombres y mujeres del mundo de la estructura eclesial - la iglesia -... es allí donde se da la desesperanza y el desencanto... la persona de Jesús sigue vigente, moviliza, cautiva y conmueve.
    Pero a la hora de leer a "los representantes" de Jesús... allí se cae todo... (es justo decir que no todos son iguales)... giramos en una sociedad que se construye desde la información instantánea, transparentes, nos esforzamos en construir sociedades democráticas.... pero la Iglesia cuando?... en el fondo allí recae todo, cuando cese la mirada CURACENTRICA, y nos fijemos realmente en Jesús... quizás todo cambiará.
    Intentemos volver la mirada a Jesús desde lo pequeño y cotidiano como nos invitaba Pablo Fontaine, PERO sin olvidar la mística profética y valiente que todo/a Cristiano/A debe llevar consigo de denunciar y no callar situaciones irregulares que se den al interior de las comunidades.
    Un abrazo con esperanza. Marco Calderón Rivera

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  2. me parece un buen y agudo artículo de sergio. tambien me parece bueno el comentario de marco y creo que son temas muy complejos en los cuales sí o sí hemos de dar pasos para no solo mostrarnos más creíbles para el exterior sino serlo para nosotros mismos. atreverse a ser honesto consigo mismo es central tanto en lo personal cuanto en lo eclesial y no tener miedo de reconocer cuando uno se equivoca y más aún cuando los errores involucran a tantas personas determinándolas por el resto de sus días. hay que desterrar definitivamente los abusos de poder que se dan ocultos con el desfraz de la religión o con llamados particulares que terminan sometiendo indignamente a los demás. ojala que el Espíritu que animó a Jesús nos acompañe tambien a nosotros para encaminarnos en la construcción de una tierra nueva donde quepamos todos y todas....

    francisco de ferari

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  3. Siempre me he preguntado por qué al hombre le cuesta tanto hablar desde la verdad y enfrentar. Realmente es lamentable y triste ver como el paso de los años, y la carga de aquella vivencia de algunos ha caído por su propio peso. Y no por un acto de reconciliación.
    Podemos pensar que ya es tiempo de comenzar a caminar por el verdadero camino estrecho, ese con sacrificios y que lleva como bandera de lucha, la transparencia.
    Ojalá llegue –y pronto- el día en que como Iglesia, asumamos nuestros errores y nos propongamos construir nuevos lazos de libertad. Y dejarnos de ocultar aquello que se desborda. Sea Jesús modelo de justicia a seguir. Gracias por abrir una ventana a éste tipo de reflexiones.
    Fraternalmente en Jesús Resucitado,
    Natalie Parra Coloma

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  4. El único merecedor de nuestra lealtad y fe más profundas es sólo DIOS mismo (lo escribo en mayúsculas porque tengo un concepto indivisiblemente trinitario de DIOS). Con esa honesta claridad no hay complicidad posible que logre perdurar en el tiempo, a pesar de miedos fundados o infundados, de amenazas directas o inderectas, imaginadas o reales.Cuando se está siendo leal a una persona o institución, poniéndola por encima de DIOS, hemos equivocado el camino. Quizás una de las muchas formas de constante revisión es preguntarse:¿soy testigo/apóstol/seguidor(a) de DIOS con lo que estoy haciendo/hago?
    HALE

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  5. Sergio gracias por el texto, por la valentía en un tiempo lleno de pusilanimidad. Ahora bien, yo pienso que la pedofilia es expresión de algo más profundo y probablemente estructural, que es el abuso de poder. Lo peligroso de algunas formas de religiosidad es que en lugar de promover el desarrollo humano integral y, por lo mismo, el crecimiento en libertad y en diálogo con el mundo, desde la mirada del Evangelio de Jesús, en lugar de eso, someten las conciencias, imprimen prohibicicones de cuestionar, de criticar, de expresar, haciendo de las personas "sordos mudos" (referencia al evangelio del domingo 06.09.09) que no saben ni escuchar ni hablar, que sólo pueden obedecer lo que alguien a quien idolatran les establece. Eso es deshumanizante, no es evangélico y es el principio de cualquier tipo de abuso. El pecado sexual, que destrute la vida de niños, que ahora son adultos, y que al parecer todavía son negados por los seguidores de Maciel (cfr. el artículo "lealtad" citado en esta misma página) son sólo la punta del iceberg de abusos de poder micho mayores.

    Matías Valenzuela sscc

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SS.CC. DEBATES. Gracias por compartir tus comentarios.